A Carol, hermana y amiga del alma.
Santander, 5 de octubre de 2008
El principito se sentó en una piedra y elevó los ojos al cielo. Yo me pregunto si las estrellas están encendidas para que cada cuál pueda encontrar la suya. Hoy y siempre, cada persona que se cruza en nuestro camino nos deja mucho de sí y se lleva parte de nosotros. Nuestras vidas se vieron truncadas hace siete años con tu marcha, pero mantenemos viva tu gran sonrisa, tu vitalidad y tu espíritu alegre, que nos ayuda a seguir adelante a pesar de la gran ausencia. Todos miramos al cielo y sabemos dónde estás y dónde está tu estrella que, como dice la canción, viene cada noche a hacerme compañía, para contarte cómo estoy y sepas lo que hay. En todos nosotros has dejado tu energía que cada día nos impulsa a realizar las cosas como a ti te habría gustado. Por eso siempre estarás aquí, porque recordándote perma-neces con nosotros. Elena y Ana. Familia Iglesias Aparicio.