Cuqui Reda y Alfonso Gutiérrez, de nuevos juntos
Ampuero, 21 de octubre de 2007
A través de estas líneas queremos ofrecer un pequeño homenaje lleno de respeto y admiración a una amistad tan sincera como la que se profesaban el alcalde de Potes Alfonso Gutiérrez y su amigo-hermano Cuqui Reda, que en sólo unos pocos meses han vuelto a reunirse tras decirnos adiós.
Este año no ha sido justo ni oportuno al perder a dos personas de gran calidad humana y tan respetadas profesionalmente. Nos habéis puesto el listón muy alto para superaros y, sobre todo, para olvidaros. Os recordamos con esa llamada diaria, siempre esperada, del uno hacia el otro -¿Dónde estás?, ¿Vas?, ¿Vienes?, ¿Nos vemos?- y como una gran
pareja al mus qué tan agradables nos hacíais las partidas.
A nivel personal llevásteis vidas muy paralelas. Fuisteis luchadores y serenos con vuestras respectivas enfermedades, pero a pesar de soportarla siempre teníais una sonrisa, una broma o una palabra agradable para todo el mundo. En las reuniones erais un complemento ya que sólo con miraros vuestra complicidad os hacía entonar la misma canción sin hablar. ¿Cuánta alegría nos habéis proporcionado! Pero sabed que aunque no estéis siempre gozastéis y gozaréis de nuestro cariño, sobre todo por vuestra bondad, sencillez y por ese don tan especial que poseíais para desprenderos de lo vuestro y ponerlo al servicio de los demás.
Pero si caminásteis de forma paralela, la vida os puso delante a dos lebaniegas de pro: Mercedes Lombraña y Estela Roiz, dos luchadoras infatigables ante las adversidades que la vida les ha deparado. Las dos son hijas de dos conocidos industriales lebaniegos de gran convivencia familiar. A ellas les tocó asumir la parte difícil de esa lucha diaria en la que vosotros habíais decidido disfrutar de la última oportunidad que la vida os iba regalando mientras la muerte os acechaba y a la que intentabais ganar la partida. Cuando falleció Baby, el mellizo de Cuqui, recordamos que el comentario general fue «menos mal que a Cuqui le queda Fonso, un buen punto de apoyo». Y así fue. Sólo os habías separado durante la estancia de Cuqui como delegado de Banesto en Guatemala pero desde que volvió no volvisteis a deciros adiós hasta el pasado 8 de junio, fecha en la que Cuqui falleció.
¿Qué miedo tenías Fonso de no llegar a estar presente en esa misa que por tu amigo se ofició en el Pico de Picorbillo el pasado 21 de septiembre! Allí la hospitalidad se hacía presente en cada café, en cada copa o en cada bocado que nos llevamos a la boca aquel mediodía en el que se ofrecía un buen rato de conversación recordando los buenos ratos que pasaste allí junto a Cuqui.
En sólo unos meses se han ido de Liébana dos personas punteras que siempre serán recordadas en ésta su tierra y seguro que en algún lugar de España y del mundo. Comprendemos la tristeza de sus hijos y entendemos que no admitan su pérdida, pero sabemos que mejores padres no podían tener así como la suerte de heredar su sencillez. Hoy sabemos que su complicidad llevaba implícito marchar juntos. Aun así es difícil entender por qué la vida nos ha privado de dos personas tan necesarias y que tanto bien nos aportaban.
Sólo nos queda el consuelo de que volvéis a estar juntos, que ya no echaréis de menos esa llamada diaria y que desde donde estéis nos seguiréis cuidando.
Vuestros amigos.