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Don Ramón Villegas Pelayo, juez de paz de Santiurde de Toranzo

Santiurde de Toranzo, 1 de noviembre de 2010

Don Ramón Villegas Pelayo, juez de paz de Santiurde de Toranzo

En el día de ayer, víctima de un cáncer, falleció en el Hospital Valdecilla, don Ramón Villegas Pelayo, a la edad de 72 años, y cuya muerte ha sido muy sentida no solamente en el Valle de Toranzo, sino entre sus numerosas amistades y conocidos, especialmente, entre sus compañeros los jueces de paz de Cantabria, donde el extinto era muy querido.

El finado se había jubilado hace siete años, como cartero de Villasevil y Santiurde de Toranzo, habiéndose dedicado además a la ganadería, de la cual era un experto. Además de sus labores de trabajador por cuenta ajena y de ganadero, desempeñaba el cargo de juez de paz de Santiurde de Toranzo desde hace más de doce años, pues nunca quiso dejar el cargo, incluso cuando la maldita enfermedad le acechaba con más virulencia, al punto que desarrollaba sus funciones desde su casa, a donde la secretaria y funcionarios de su Juzgado le llevaban los asuntos para su estudio y firma.

Nosotros conocimos a Ramón Villegas Pelayo, hace tres años, como consecuencia de una reunión de jueces de paz, habiéndonos dado enseguida cuenta de las virtudes que atesoraba, así como de la personalidad que representaba el mismo, como un buen hombre de paz o como antiguamente se les denominaba a los jueces de paz como un «hombre bueno», en toda la extensión de la palabra, de carácter y ejemplar en su conducta, tanto personal como profesional. Como esposo y padre de familia también sus virtudes eran sobresalientes.

El funeral de corpore in sepulto se oficiará hoy, lunes, a las tres de la tarde, en la iglesia parroquial de Santiurde de Toranzo, siendo a continuación la inhumación del cadáver en el cementerio de dicho lugar.

Desde estas líneas deseamos transmitir nuestras más sentidas condolencias a su afligida esposa, doña Emilia López Echevarría; hijos Ramón y María Antonia; hijos políticos, Cecilia Fuentes y Agustín Gutiérrez; nietos, Alvaro, Laura y Celia; hermanos, Federico, Rosita y Modesto; y al resto de su apreciada familia.

A la vez que le deseamos al inolvidable amigo y compañero haya encontrado el descanso eterno. Que así sea.

FELICIANO VEGA