Borrar

Don Rufino en Bores

Vega de Liébana, 27 de febrero de 2008

Don Rufino en Bores

Desde hace algunos años una buena parte de mi tiempo lo disfruto en Bores, pueblo situado en el valle de Cereceda, uno de los tres que configuran la comarca de Liébana. Hasta entonces mis estancias se limitaban a períodos vacacionales. Siempre en la misma casa, en alquiler siempre.

Un día lejano, hace más de 30 años, llegué hasta el pueblo y la casa para visitar a Rufino Casuso, que en ella vivía, y que ejercía de párroco joven en el pueblo y, además, en Toranzo, Ledantes, Vejo y Villaverde, que ya empezaban a escasear los curas.

Rufino murió hace unos días. No recuerdo haber visto, entre las muchas que le recordaron, ninguna esquela por la que la Corporación Municipal de la Vega de Liébana, Ayuntamiento del valle, agradeciera en el recuerdo la labor pastoral llevada a cabo por Rufino con la devota feligresía de aquellos pueblos. No importa, a Rufino le habría importado poco, sólo se dedicó a dar mucho.

Quienes no le han olvidado, y me consta de algunos que han sentido en lo hondo su muerte, son quienes entonces eran niños que alegraban el pueblo, y que hoy se acercan a los 40, todos residiendo en distintas ciudades, donde ejercen sus oficios y profesiones, y que se dejan ver por el pueblo con frecuencia, acompañados de sus pequeños, para ver a sus mayores.

Tienen a Rufino Casuso, don Rufino, entre los más agradables y agradecidos recuerdos, por lo que su cercanía supuso en su crecimiento.

-Me acuerdo de cuando, después de la misa y antes de que hiciéramos la Comunión, todos los niños de entonces, que en Bores éramos muchos, nos metíamos en la sacristía y don Rufino nos daba formas, supongo que sin consagrar.

- Sí, y tuvimos temporadas en que jugábamos a hacer misas.

-Yo recuerdo cuando, en Navidad, íbamos corriendo para ensayar los villancicos, los villancicos que conozco se deben a aquellos ensayos.

-¿Y el nacimiento viviente que representábamos todos los niños?

- ¿Y las chocolatadas en el Centro? (El Centro es una no grande construcción, aledaña a la iglesia de Bores, lugar de encuentro, enseñanza y juego para los niños de entonces. Hoy en él se reúnen los pocos vecinos, si es menester, y cada cuatro años hace de colegio electoral).

-Pero, sobre todo, los campamentos en Sodanga, campamentos de los auténticos. Participábamos niños de Bores, Toranzo, La Vega , fue estupendo.

-Sodanga son unas campas que están por encima de Toranzo, yo no he vuelto desde entonces.

-No olvidaré nunca de don Rufino, cuando después de los años sin saber nada de él, se acordó de nosotros cuando mi padre falleció.

-A don Rufino le gustaba mucho la música, entonces aprendimos un montón de canciones de misa y de campamento.

Y así El pasado sábado se celebró una misa en la parroquia del Barrio Pesquero, en la que participó la Escolanía que animó Rufino Casuso, y a la que los asistentes escuchamos en el recuerdo. Los recuerdos del niño que permanece en los treintañeros de Bores, estén donde estén, son notas de un canto sentido, dedicado a don Rufino. Yo he oído una parte de la letra. La música, callada, sólo la escuchará don Rufino.