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El cielo de la alquitara

Santander, 7 de julio de 2011

El cielo de la alquitara

La Liébana sufre un duelo / que se crece hasta el Tres Mares, / y, juntos, Deva y Cares/ reciben el desconsuelo / de un coco de lagrimales.

Grande, cual la geografía / donde asentó su linaje, / Mariano puso un coraje / en todo lo que creía, / que en el laborar perdía / poco a poco, ese blinaje / que en su corpachón tenía.

Se gastaba, lo sabía, / pero retó a su destino: / hizo un milagro del vino / para volcarse en orujos / y ese su tino de brujo / difundió la algarabía.

Me imagino la alegría / que en el Cielo habrán sentido / al verlo llegar, cosido / a su asombrosa alquitara; / solo con verle la cara / lo hubieran reconocido.