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En la muerte de Pilar Gómez, de Ogarrio

Santander, 25 de noviembre de 2009

En la muerte de Pilar Gómez, de Ogarrio

Hay personas que dejan una profunda huella en la parcela que les ha tocado vivir. Ese sería el caso de Pilar Gómez Lastra, una persona entrañable de Ogarrio de Ruesga que nos acaba de dejar.

Cierto es que tendemos a resaltar las virtudes de nuestro semejantes cuando ya nos abandonan, pero las de Pilar fueron tan notorias y rotundas, que ya en vida se granjeó todo el aprecio y estima de sus convecinos.

Fue la suya una vida de servicio y entrega a los demas que trascendia a todos, comenzando por su familia, para extenderse hasta el último de sus semejantes. Nunca tuvo doblez ni mentira, no conoció la insidia ni el egoismo, vivió en paz con su entorno y desde la extrema bondad, irradió un magisterio de amor, cariño y disponibilidad, que hizo escuela en toda la comarca.

Sobrellevó la enfermedad y el dolor con una entereza envidiables y haciendo un ejercicio de tolerancia y comprensión, fue un ejemplo para todos. Por eso, seguramente, su despedida de esta vida fue multitudinaria y un fiel reflejo de que se recoge lo que se siembra, incluso en este mundo injusto tantas veces.

Ya descansa después del duro bregar de esta vida mortal. Su recuerdo y testimonio de vida, siguen.