En memoria de Emilio Gutiérrez Herrero
Santander, 18 de diciembre de 2008
A nuestro compañero y amigo entrañable le adornaban una serie de virtudes y valores humanos que le hacían ser respetado, admirado y querido por todos los funcionarios y amigos que le rodeaban. Para él siempre primaba la persona por encima de todo, cualquier problema que tuviera un funcionario/a lo hacía suyo, dándonos ánimos y todas las facilidades para superarlo, con ese enorme estilo humano que le caracterizaba, prueba de ello fueron las despedidas organizadas con motivo de su cese en el INEM y posteriormente en su jubilación. Allí estábamos probablemente el 100% de sus subordinados, palabra que jamás utilizaba, prefería decir compañeros, dado que era de conducta y comportamiento sencillo y humilde. Como resultado de todo esto es la gran cantidad de amigos que ha tenido hasta el final de sus días. Ha sido un duro golpe para todos nosotros, primero por el profundo cariño que le profesábamos y segundo por lo inesperado de su adiós definitivo.
Recordamos las visitas que mensualmente realizaba a las distintas oficinas de Empleo para ocuparse y preocuparse del aspecto profesional, pero sobre todo del personal de todos sus funcionarios. Igualmente le recordamos en todos los acontecimientos que nos acaecían, tanto tristes como alegres, en especial las palabras que salían de su fácil oratoria en despedidas, bien por traslados o jubilaciones, recordando hechos, méritos y anécdotas vividas por los salientes.
Para finalizar quisiera decirles a sus hijas Itziar y Susana y nieta María, que podéis estar bien orgullosas de vuestros padres, Maruja, también tristemente fallecida hace pocos años en accidente de tráfico, y Emilio, al que tendremos siempre muy presente.