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En memoria de nuestro decano-presidente Domingo Fernández González

Ramales de la Victoria, 19 de febrero de 2008

En memoria de nuestro decano-presidente Domingo Fernández González

Querido amigo Domingo:

Cerraste los ojos, pusiste fin a tu andadura, y ya te estábamos echando de menos. En tu funeral, arropando a tu familia una ingente cantidad de amigos y compañeros, se puso de manifiesto el afecto, el cariño y la admiración de todos los que habíamos tenido la suerte de haberte conocido. Y el Colegio, tu Colegio, empezó a darse cuenta muy rápido de que no sólo había perdido a su Decano, sino que nos había dejado un amigo y un compañero ejemplar.

Pasan los días, y tu Junta de Gobierno, ese grupo de profesionales de la Ingeniería Técnica Industrial que habías conformado a tu alrededor para coadyuvar a los intereses de nuestra profesión, se enfrenta ahora al reto de proseguir sin ti el camino que nos habías marcado. Qué difícil va a ser olvidar tu tono de voz, tu juicio certero y tus comentarios en nuestras reuniones de Junta. Te vamos a echar muchísimo de menos, pero ten la tranquilidad de que, como una piña, tu recuerdo va a multiplicar nuestros esfuerzos por conseguir situar al Colegio en las cotas que siempre deseaste, al servicio de la sociedad y en defensa de todos y cada uno de nuestros compañeros que, desde el primero al último, son conscientes de que han perdido a un gran Decano y, sobre todo, a un amigo que no ahorró horas de su tiempo para dedicarlo al beneficio de todos.

Cuantas veces comentamos sobre tu generosa dedicación, tus interminables jornadas de trabajo, tu exquisito control sobre todo lo que se hacía necesario. Cuántas horas robaste al sueño con tal de que el Colegio estuviera atendido. Pero así eras tú, siempre pendiente de lo que los demás podíamos precisar. Desde tu joven incorporación como Director Técnico de la Central Eléctrica de Bata (Guinea), de cuya experiencia hablabas siempre con pasión, a tu paso por el Gobierno de Cantabria, donde ocupaste puestos de responsabilidad, mediaron años en los que con ahinco participaste en mil y un proyectos de desarrollo, trabajos y retos técnicos en los que pusiste de manifiesto tu formación y dedicación al servicio del bien común.

No queremos desde la Junta de Gobierno del Colegio hacer una loa a tu extensa y magnífica carrera profesional, sino dejar constancia en cada una de estas letras de la admiración y del afecto al amigo y compañero, y del respeto a quien fue nuestro Decano desde 1994, porque fue tu huella como persona plena de generosidad, cordialidad y buen hacer la que ha quedado guardada en nuestros corazones en un recuerdo imborrable. Amigo Domingo, ten por seguro que vamos a mantener tu antorcha encendida para que el camino que trazaste no se tuerza. Has dejado el listón muy alto, pero estamos confiados en que, con todo lo que supiste trasmitirnos y con todo lo que de ti aprendimos, el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Cantabria, tu Colegio, por el que tanto luchaste, va a seguir ocupando el puesto que se merece.

Allá donde estés, recibe nuestro cariño, nuestro agradecimiento, nuestra admiración y un abrazo infinito.

Descansa en paz, querido amigo y compañero. Hasta siempre, Decano.