En recuerdo del abogado don Julián González González
Santander, 23 de marzo de 2009
Julián González González, abogado santanderino, falleció el pasado día 13 de marzo, en el Hospital de Valdecilla, donde se encontraba hospitalizado, aquejado de una dolencia que en principio no revestía mayor preocupación, pero desafortunadamente, después de varios días de su ingreso el estado de salud del paciente empeoró sufriendo un revés, produciéndose el inesperado y lamentable fallecimiento del reconocido e ilustre abogado, cuyo óbito ha sido muy sentido en Cantabria y fuera de nuestras fronteras, donde el extinto era muy querido y respetado.
Julián González había nacido en la ciudad de Santander, hacía setenta y siete años. Contrajo matrimonio con la santanderina doña Josefa Solana González, de cuyo matrimonio tuvieron cinco hijos y cinco nietos. Era una persona de profundas convicciones religiosas. Como dijo el sacerdote oficiante de su funeral celebrado, por su eterno descanso, en la iglesia parroquial de la Bien Aparecida de Santander, un enamorado de la Palabra de Dios. Un católico comprometido y consecuente. Un hombre bueno. Un esposo, padre y abuelo ejemplar. Un estupendo compañero y amigo. En vida participó y colaboró, entusiásticamente y de forma completamente altruista, con muchas entidades benéficas y sociales de nuestra ciudad, especialmente con el Banco de Alimentos y con la Asociación Pro-Vida, entre otras.
Desde muy joven empezó a trabajar en la empresa donde lo hacía su padre: «Cirages Francaises», conocida por la Fábrica del Betún, de Puertochico. Estando trabajando estudió por libre la carrera de Derecho, licenciándose en la Universidad de Valladolid. Al cerrarse esta empresa, trabajó en Conservas Galán de Santoña. Posteriormente hizo la pasantía como abogado en el prestigioso despacho santanderino de don Mateo José Rodríguez Gómez, junto a Nobel Carral Larrauri. En fecha 25 de enero de 1967 se incorpora como abogado ejerciente en el Colegio de Cantabria, pasando a la situación de no ejerciente en el año 1997. Fue asesor en la antigua Organización Sindical. Posteriormente trabajó en «Corcho», de Santander, en «Pingón Internacional» de Pamplona y, finalmente, de regreso a Santander, en «Teka», como jefe de Recursos Humanos, donde se jubiló en el año 1997. También fue asesor de la Asociación de Panaderos de Cantabria.
Desde estas líneas reiteramos nuestras más sentidas condolencias a su afligida esposa, doña Pepita Solana González; a sus hijos, Yolanda, Julián, José Javier, Fernando y María José; hermanas, Maria Nieves, María del Carmen, María del Rosario y Ana Mar; nietos, hermanos políticos, sobrinos, primos y demás familia, a la vez de decirle a nuestro llorado e inolvidable amigo, que quienes le conocimos y disfrutamos de su cariño y de su amistad le mantenemos vivo en el recuerdo, pues siempre fue para nosotros un gran ejemplo de humildad, porque pretendiendo no destacar, consiguió lo contrario. Se ha ido como vivió, sin hacer ruido, pero dejando huella que sólo dejan los grandes. Hasta siempre, Julián. Descansa en paz.