Borrar

Felipe Vega Hoz Un cántabro profeta en su tierra y que triunfó en América

Ribamontán al Mar, 3 de mayo de 2011

Felipe Vega Hoz: Un cántabro profeta en su tierra y que triunfó en América

El pasado sábado, a las doce de la mañana, en la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Suesa, fue celebrada una misa funeral por el eterno descanso de don Felipe Vega Hoz, fallecido el pasado día 13 de febrero en Benidorm (Alicante), a la edad de 86 años; habiendo recibido a continuación sus cenizas cristiana sepultura en el panteón familiar de dicho pueblo.

Felipe Vega había nacido en Suesa, el día 7 de mayo de 1924. Era el quinto de doce hermanos. En el año 1955, al igual que lo había hecho primeramente su hermano José, y después que él, su hermano pequeño Fernando, emigró a las Américas, concretamente a Venezuela a hacer fortuna. Al año de estar instalado allí contrajo matrimonio con doñaJuanita de Antonio Puertas, quien también emigró a aquellas tierras caribeñas. Juntos, y tras mucho trabajo, tesón y sacrificio regentaron la Lagunita Country Club, en El Hatillo (Caracas), estableciéndose después por su cuenta para regentar varios establecimientos hosteleros, tambiién en Venezuela. El matrimonio, junto con sus dos hijos: Gladys y Richard, a finales de la década de los sesenta regresaron a su «tierruca» querida, e inició su andadura industrial como constructor en Somo (Ayuntamiento de Ribamontán al Mar), siendo uno de los primeros promotores e impulsores del turismo de aquel municipio costero. En uno de los edificios que construyó, fundó el restaurante bajo el nombre comercial de «Apolo VIII», cuya excelente cocina estuvo a cargo de su esposa Juanita, quien con su profesionalidad y saber consiguió que su restaurante fuera reconocido, por los grandes entendidos en la materia como de los de primer orden en Cantabria, contando por ello con una selecta y exigente clientela, que valoraba muy positivamente la amplia carta y sabrosos e inolvidables platos que allí se les ofrecía.

La muerte de Felipe Vega ha sido muy sentida no solamente por su querida familia y más allegados, sinó por sus numerosos amigos y conocidos, especialmente en toda Trasmiera y Santander, donde el extinto era muy querido y apreciado, tal como ha quedado de manifiesto en el acompañamiento que ha tenido, tanto en el funeral, como en el último adiós dado en el cementerio. Había sido una persona buena. Un hombre culto, de mundo, afable, servicial y generoso. Un hombre de principios y de palabra. Un hombre trabajador incansable, emprendedor y un hábil hombre de negocios. En definitiva, podemos decir, que fue un cántabro que fue profeta en su tierra y que triunfó en América.

Que Dios te premie tus buenas obras y te haya dado ya el descanso eterno, querido tío.