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Hay vidas que no se olvidan

Santander, 6 de octubre de 2007

Hay vidas que no se olvidan

Hay vidas que, por cortas que hubieren sido, no se olvidan en una sola vida. Así fue la vida de Andrés. Se fue con 31 años, una vida sin vivir, con ilusiones en un bolsillo, y en el otro... muchas cosas por hacer.

Son dos años los que se cumplen sin su compañía, y sigue estando aquí, con los que algún día le conocieron, los que compartimos una parte de su vida y, por supuesto, su familia.

En la memoria nos queda todo lo bueno que hubo en él, todo lo espontáneo, y natural, generoso y leal en la totalidad de la palabra.

Hoy no está aquí, pero seguramente, allá donde esté, seguirá haciendo amigos, seguirá con la sonrisa diaria, intentando hacer que el tiempo no pase en vano, que como siempre decía, en esta vida se aprende de todo... o casi, le faltó decir, ya que es difícil aprender a perder a una persona tan pronto, de repente, con la crudeza de no haber despedida, ni hasta luego.

Aun así, tu recuerdo es tan agradable que a todos se nos vienen a la cabeza momentos felices, que no faltaron.

Hoy, como cada día, te recordamos, en presente y en futuro, y no dejaremos que ni en lágrimas ni en suspiros te nos escapes bajo ningún concepto. Hoy, como siempre, seguiremos la ruta de lo cotidiano sin olvidar cada momento que estuviste con nosotros. Hoy, y toda la vida, continuaremos por la senda de la justicia para luchar en y por tu memoria, tu honestidad.

Nos acompañas tanto... y nos haces, a la vez, tanta falta... que el único consuelo es cerrar los ojos y volverte a ver, mirar una foto y poder sonreír rememorando lo que algún día nos brindaste.

A todos los que te queremos se nos fue algo del corazón contigo, y fuiste capaz de dejamos algo de tu alma en nosotros, eso es lo que nos ayuda a seguir ad~lante. Por ti, y siempre, el espectáculo de la vida ha de continuar, pero nunca igual.

MARIA PEREZ HOYOS