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IN MEMORIAM

Castro-Urdiales, 15 de abril de 2009

IN MEMORIAM

Ya estamos en Abril... . ¡cómo pasa el tiempo! El día 17 hará un año que Eduardo ya no está entre nosotros. ¡Cómo se le echa de menos! A Eduardo se le echa en falta para bien o para mal. Era una persona que no pasaba desapercibida, pero al mismo tiempo, creo que era un gran desconocido. Por eso, en este aniversario quisiera resaltar sus rasgos más característicos, para que sepamos algo más de él y nos ayude a recordarle mejor.

Era tremendamente generoso. Siempre, hasta en los mínimos detalles. Su mano siempre estaba pronta y abierta. Y este rasgo de su personalidad, se hacía más evidente con los más desfavorecidos, con los pobres, con los necesitados.

Eduardo era especialmente sensible con la gente mayor y los pobres. ¡Cómo se entendía con los primeros y cómo ayudaba a los segundos!

Era tambien muy amigo de sus amigos: los amigos, para él, eran un referente importante en su vida, demasiado diría yo. En ellos confiaba, por ellos se sacrificaba y siempre los atendía.

Y ¿cómo no hablar de la ilusión y entrega que dedicó a su trabajo? No siempre le salió bien, pero no sería porque él no luchara, no se entregara y no dedicara horas y horas. El trabajo llegó a ser tan importante para Eduardo, que su vida giraba en torno a él: si en el trabajo iban bien las cosas, él estaba bien; sino... todo se venía abajo.

Pero, en esto, en lo que para él era su vida, tambien fue probado y tuvo sus grandes disgustos, que supo llevar con una gran entereza, un gran empaque y un saber estar envidiables; cualidades estas que volvió a demostrar en su larga enfermedad, porque Eduardo, ante todo, era un señor. Así te recordamos, Eduardo.