In memoriam de Eduardo Ruiz Herrera
Marina de Cudeyo, 22 de septiembre de 2009
No me resulta fácil escribir estas palabras, no por no sentidas, sino porque no estás delante para poder escucharlas, sin embargo el gran afecto hacia ti hacen superar estos inconvenientes.
Eduardo Ruiz Herrera viniste de Villela (Burgos) a los once años para poder prometerte un futuro mejor. Fuiste un campeón en los estudios y muy brillante en tu carrera, lo cuál dio sus frutos, por un lado, creaste tu propio negocio, tu gestoría con tu gran amigo Alberto, y por otro lado, tu trabajo en Sogarca como responsable del departamento de riesgos, en la que tendiste una mano a las empresas cuando realmente lo necesitaban.
Ha sido un orgullo poder trabajar contigo en los expedientes que tantos quebraderos de cabeza nos traían, las vueltas que tuvimos que dar, pero desde aquí te digo la gratitud que las personas sienten por haberlas ayudado.
Has sido un luchador nato, no se me olvidará el día que me diste la noticia sobre la situación que te encontrabas, no me lo pude creer, no podía ser. Me contaste la gran fuerza y el arranque de Pili y las niñas para ayudarte, hicieron lo habido por haber hasta el final, estabas muy orgulloso de tu familia. Doy fe de ello.
En el tanatorio no había donde poder poner ni una pequeña rosa dentro del inmenso jardín de flores que te enviaron todas las personas que te querían.
Sentimos tu pérdida, tu ida, aunque todos sabemos que más tarde o más temprano nos ocurrirá lo mismo que a ti, pero sólo algunos dejan huella como es tu caso.
Este es el sentir de todos los que te conocimos, tanto en el ámbito profesional como en el ámbito personal.
Allá donde estés, recibe un beso y un abrazo de todas las personas que te recordamos.