In memorian Dr. Gumersindo Dubarbie, médico de El Astillero
Reocín, 7 de febrero de 2011
Sirvan estas líneas para reconocimiento público hacia nuestro compañero, el Dr. Dubarbie. Impensables si aún estuviera entre nosotros, porque su timidez y discreción siempre lo alejaron de ser el centro de atención. Así lo vivió y de la misma manera se ha ido: sin lamentos, sin llanto, sin despedidas.en silencio.
Sin embargo, todos nosotros, que trabajamos junto a él a lo largo de los 31 años que ejerció la medicina en el Centro de Salud de Astillero, queremos que sepan sus valores, y al mismo tiempo hacerle llegar s familia todo nuestro cariño y respeto hacia su persona.
Una de sus muchísimas cualidades era el saber estar, tanto en lo profesional como en lo personal, sabía no traspasar los límites entre confianza e intromisión, entre el respeto y desconsideración. Nunca perdió las formas, y prefería el silencio antes que entrar en discusiones que no conducían a nada.
Tampoco hizo diferencias en su trato con los compañeros, relacionándose con todos de forma afable, educada y cordial, fuese cual fuese su categoría.
El saber escuchar, que no oír, los problemas, las dificultades, las preocupaciones y temores de los demás fueron su máxima, la vez que silenciaba los suyos propios.
En sus respuestas, siempre pausadas, había serenidad, sensatez, moderación y otras veces, simplemente silencio; pero silencio del que entraña respeto hacia el otro junto a tiempo de reflexión y contención de las emociones, tintado a veces de una suave sonrisa y de un gesto de complicidad.
Fiel a sus principios, a su esposa Ana, a sus hijos Carmen y Luís, a su familia, a sus amigos, a sus raíces, a su pueblo, a donde acudía frecuentemente a la casa familiar, a ese pueblo que fue testigo mudo de sus aficiones: la lectura y la ebanistería, y a contemplar los verdes prados. Buscando todo aquello que le proporcionaba tranquilidad, sosiego y calma.
A tus compañeros, los que compartimos contigo algunos momentos de nuestras vidas nos conforta saber, y así nos lo manifestaste el día de tu jubilación, que te sentiste feliz, querido, considerado y arropado por todos. Así estaremos todos juntos el próximo sábado en Astillero, para recordarte.
Descansa en paz, Gumersindo.
Tus compañeros del Centro de Salud de Astillero