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Isabel Charlón, directora del Conservatorio Municipal de Música Ataúlfo Argenta

Torrelavega, 3 de noviembre de 2010

Isabel Charlón, directora del Conservatorio Municipal de Música Ataúlfo

Argenta

Hoy estoy triste pero voy a espantar mi tristeza con el recuerdo de la alegría de Isabel Charlón y así lo haremos todos porque no hay remedio y es su legado. La alegría es energía, esta energía que me devolvías, Isabel, en los momentos en los que el arduo ejercicio de aprendiz de la música se me hacía cuesta arriba y el desánimo me invadía con este imposible y maravilloso chelo que sonaba a rayos. No te desanimes. Tú sigue, me decías, estudia, disfruta.

La alegría es generosidad, es el compromiso con la vida y con el ser humano. La alegría es más que la felicidad porque es participativa. Qué otra cosa quiso decir Beethoven en sus cuartetos más sombríos cuando de repente entra la luz porque se negaba energéticamente a la pasividad ante sus desgracias. La alegría es acción: da fe de ello el como cogiste las riendas del conservatorio poniendo en marcha proyectos, confiando en el gran equipo que formabais con Javier, Rosa y Arancha para que llegasen a buen puerto - y llegarán, no nos quepan duda -.

La alegría es el auténtico motor de una posible vida feliz y plena así como fue la tuya. La alegría espanta la mediocridad, se ríe de lo mezquino y de la maldad y es compañera del amor.

La alegría es la luz, fe en el mundo y en el arte que lo ha de transfigurar. La alegría es el camino.

Qué mejor que Bach, para acompañarte y despedirte en el consuelo de tu fe y darnos paz a los que nos falta Dios aunque siempre acabamos creyendo en su existencia cuando escuchamos esto.

A ti, hasta siempre.

Bénédicte Leblanc Bossard