El pasado jueves, rodeada de su familia, María Aantonia Diego Revuelta falleció en el Hospital de Valdecilla, donde se encontraba ingresada como consecuencia del padecimiento de una cruel y traidora enfermedad, que a sus 63 años, le ha arrebatado su vida. Mientras luchó contra la enfermedad, siempre cuidada con mimo por su madre, sus cuatros hermanos y por Mercedes, demostró su gran entereza, lucidez y amor a la vida. A ella, que tenía un corazón cálido y tierno, como muy pocos no le gustaba usar eufemismos. Nos deja el ejemplo de su permanente disponibilidad, sus claras, lúcidas y comprometidas explicaciones sobre la ciencia jurídica especialmente en la materia laboral, sobre la sociedad y sobre la vida. La noticia de su fatal y prematuro desenlace ha producido un enorme sentimiento de pesar y de tristeza, no solamente a su familia, compañeros y personas más allegadas, sino a los innumerables amigos y conocidos que en Cantabria y fuera de nuestras fronteras apreciaban y valoraban a la extinta.
Tona Diego Revuelta había nacido en el año 1945 en el pueblo cántabro de Alceda. Era miembro de una familia numerosa montañesa muy querida y reconocida. Tras realizar sus primeros estudios en Santander, se desplazó a Madrid, donde realizó la carrera de Derecho en la Universidad Complutense. Tras su licenciatura, se presentó a las oposiciones obteniendo plaza como funcionaria del Estado, dedicó toda su vida profesional a las áreas laboral y administrativa. Fue jefa del Departamento de Extranjería en Madrid, secretaria general de la Dirección Provincial de Trabajo de Madrid. Prestó sus servicios en la Subdirección General de Recursos y Asesoría Jurídica del Ministerio de Sanidad y Consumo. Posteriormente en el Ministerio de Trabajo prestó sus servicios como subdirectora general de Personal de la Inspección de Trabajo y, finalmente, como subdirectora general de Programación y Actuación Administrativa de la Dirección General de Trabajo. También desarrolló su actividad profesional en diversos países latinoamericanos, donde pronunció conferencias, dirigió cursos de su especialidad e interNuestra paisana e inolvidable amiga Tona Diego Revuelta era una cristiana profunda y coherente, una verdadera enamorada de su "tierruca", por eso, cuando sus obligaciones se lo permitían, se trasladaba a su Cantabria del alma. Fue vocal de la Junta Directiva de la Casa de Cantabria en Madrid, durante varios años. Fue una persona atesorada de unas virtudes humanas notables e invaluables, una trabajadora incansable. Tenía un lema cual era pensar y trabajar mucho y ayudar, para conseguir la eficacia, imitando a aquel político inglés del siglo XVII Addisson Joseph. Quizás por eso y por otros muchos más motivos deja muchos amigos que la echaremos en falta y su recuerdo será perenne.
Su restos mortales descansan en el panteón familiar del cementerio de Alceda y los actos religiosos por el eterno descanso de su alma se oficiaron en la iglesia parroquial de aquel pueblo y en la iglesia de El Cristo de Santander, a cuyos actos asistieron numerosas personas, entre las que se encontraban compañeros suyos de Madrid y de Cantabria, que quisieron de esa forma dar su último adiós a una persona entrañable y difícil de olvidar.
Desde estas líneas testimoniamos nuestro más sentido pésame a su madre, doña Manuela Revuelta Gutiérrez; a sus hermanos, María Josefa, Manuela, Carmen y Antonio; hermanos políticos, sobrinos, primos, compañeros, Mercedes y demás familia.
Descanse en paz. FELICIANO VEGA