Borrar

Nilo Merino Campos, un jurista comprometido con su tiempo

Santander, 7 de enero de 2009

Nilo Merino Campos, un jurista comprometido con su tiempo

A modo de recuerdo entrañable es mi deseo hoy hilvanar estas breves palabras, como homenaje póstumo al desparecido amigo don Nilo Merino Campos, fallecido el pasado día 4 en el Hospital de Valdecilla, donde se hallaba ingresado desde el día 24 de diciembre de 2008, como consecuencia de haber sufrido un atropello de automóvil cuando se dirigía por la mañana a su despacho profesional, sito en la céntrica calle torrelaveguense de Julián Ceballos, habiendo sufrido unas lesiones tan graves que a la ciencia médica, a pesar de sus muchos esfuerzos no le fue posible salvar su vida, una vida de una persona tan vital, reconocida y querida, como así se ha puesto de manifiesto tanto en los obituarios aparecidos en los medios de comunicación, como con los testimonios y acompañamiento que la familia ha recibido en el Hospital y en el último adiós que numerosísimas personas le dieron en la capilla ardiente donde reposaban sus restos mortales en la Fundación del Asilo de Torrelavega.

Don Nilo Merino Campos, había nacido en la capital de Cantabria, de donde era natural su finada madre, doña Milagros, el día 11 de agosto de 1937. Su juventud la pasó en Torrelavega, donde su padre, don Luis Merino, trabajaba como director de una gran empresa de Barreda. Tras haber realizado sus primeros estudios en la ciudad del Besaya, se trasladó a Valladolid, licenciándose en Derecho por aquella Universidad en el año 1962. En fecha 20 de marzo de 1963 se matriculó como abogado en el Colegio de Cantabria, siendo durante un año pasante del prestigioso despacho de don Julio Arce Alonso. Posteriormente abrió su bufete en Torrelavega, por donde han pasado numerosos pasantes. Actualmente su despacho lo ocupaba con sus dos hijos abogados: Nilo y Pablo Merino Verdejo. También su hija Angela es procuradora de los Tribunales en Torrelavega. Durante cinco años (1978-1983) ocupó, por elección de sus compañeros, el cargo de diputado 4º de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Cantabria, siendo decanos don José Luis de la Vega-Hazas del Campo y don Eduardo Casanueva Piñeiro. Fue profesor desde los inicios de la Escuela de Práctica Jurídica de Cantabria, codirigida por el Colegio de Abogados y la Facultad de Derecho de Cantabria. A lo largo de sus casi cuarenta y seis años de ejercicio profesional obtuvo por méritos propios el reconocimiento, tanto de sus compañeros y clientes como de los Juzgados y Tribuuales donde intervino. En su dilatada vida profesional llevó numerosísimos asuntos de todas las ramas del Derecho.

Como persona creemos que ya otras plumas más autorizadas a la mía han resaltado con mucho acierto sus múltiples virtudes tanto personales como profesionales, y sería yo redundante ahora si las repitiese, aunque sí deseo manifestar, por ser de justicia, que nuestro llorado amigo Nilo Merino, al que tuve la suerte de conocer en los años preambulares de "la transición", década de los sesenta, que desde entonces y en situaciones tan diversas, aprecié siempre su rectitud moral y su conciencia de responsabilidad en propuestas y en acciones; su lucidez y su sentido práctico en las encrucijadas; su serenidad y, al tiempo, su coraje ante los obstáculos; su fortaleza cántabra y, a la par, su sensibilidad cristiana para el diálogo y la reconciliación. En definitiva, no solamente fue un notable jurista, sino que fue una persona comprometida, tanto como católico practicante, como conciudadano de bien, tal como lo refrenda su rico curricular personal. Fue de esas personas sabias y buenas que no hacen ruido ni producen torbellinos a su paso, porque solo aspiran a darse a sus amigos y discípulos, pero cuando desaparecen sabemos lo mucho que hemos perdido.

Hoy, miercoles, a la una del mediodía, en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de Torrelavega, se oficiará el funeral por su eterno descanso.

Desde estas líneas reiteramos nuestras más sentidas condolencias a su esposa doña Angela Verdejo Sitges; hijos, Nilo, Javier, Pablo, Luis, Angela y Susana; nietos, hijos políticos, hermanos, hermanos políticos, tíos, sobrinos, primos y demás familia.

Hasta mañana en el Altar, mi querido e inolvidable amigo.