Raimundo García-Mochales Hermosilla. In memoriam
Santander, 19 de julio de 2008
Cántabro hasta la médula, residente en Madrid, aprovechaba el mínimo hueco, en su afanosa vida, para visitar su querida patria chica, Santander. que añoraba. Asiduo lector de El Diario Montañés.
Hombre de firme voluntad y recia consecución de objetivos, se formó como Profesor e Intendente mercantil, en los difíciles años de la posguerra civil española, en aquella entrañable Escuela de Comercio, que tantos hombres de negocios y notables profesionales acuñó en sus aulas para gloria y desarrollo de nuestra tierruca.
Muchos de ellos, compañeros y amigos de Raimundo, sentirán hondamente su muerte, pues a pesar de la distancia, nunca olvidarán su amistad, siempre cercana.
Sintamos alivio en la promesa de Jesús de Nazaret: «Quién cree en mí, aunque haya muerto vivirá». Su recuerdo vive.
Tras su primer objetivo de estudios, opositó y alcanzó, con máxima puntuación el título de Inspector de Hacienda del Estado, que ejercitó en Burgos, Bilbao y Madrid, asumiendo puestos de alto nivel y responsabilidad. Por su valía fue requerido a asumir cargos políticos que rechazó ante la preferencia por su profesión.
Objetivos conseguidos, apuró los mínimos tiempos que sus responsabilidades y descansos le permitían, para doctorarse en Derecho, que ejerció con brillantez hasta su fallecimiento.
Casado con Beatriz Correa Gutiérrez, nacieron Juan Raimundo, José Luis, Carlos y Bea, su principal empeño, como buen padre, fue donarles una buena educación, formación cristiana y situación, meta que también alcanzó. Hasta aquí mi querido Raimundo, me he sentido orgulloso y obligado a relatar la loa de tu ejemplar y meritísima vida de insigne cántabro, trabajador incansable, clara inteligencia, memoria envidiable y recio porte.
Mas en lo que no tiene títulos, ni se mide, ni se pesa por ser dimensiones del alma, es el mundo de tu amor que habiendo deseado, sin duda, esparcir en tus seres mas queridos y amigos, las exigencias de las ocupaciones, quizá no te dieron el tiempo que necesitabas. Es el tributo de los guerreros por el triunfo.
Ellos, tu íntima familia y amigos, seguro que comprenden, asumen y disfrutan con complacencia y felicidad la herencia y ejemplo de vida que les dejas. Con voluntad y un puñado de amor, se consigue todo. María Inmaculada que veneraste desde joven y tu tío carnal José García-Mochales, mártir en proceso de beatificación, que cuando de niño te aupaba en sus brazos amorosos, ahora te aúpan para llevarte al Señor, descansa en paz en tu tierra, querido hermano.