El martes en Peñarrubia
nos dio un vuelco el corazón, nos mandaban desde arriba algo que nadie entendió.
Alzamos la vista al cielo con entrega y devoción y a esa virgen que a tus hombros sacabas en procesión, le pedimos por tu vida, pero de nada sirvió.
Sólo nos queda aceptarlo
con mucha resignación y pensar que te llevaron porque le haces falta a Dios.
Necesitaba alguien grande, alguien con gran corazón, como persona un ejemplo, de entre todos el mejor. Y mira si es grande Javi, y como le respondió, que con restos de su vida, otras vidas el salvó.
Y a hora llevan dentro un ángel que de Cicera salió. Y cuando cierro los ojos y puedo oírte reír,
o en la puerta de tu casa,
si tu moto no está allí.
El dolor de unos amigos que aún te sentimos aquí son las lágrimas de un pueblo tan orgulloso de ti. Y te marchas en silencio y nos dejas con dolor esperándote en la plaza como el domingo anterior.