Jose Miguel Arce Trueba
Santander, 31 de octubre de 2012
Si la vida hubiese estado a la altura de tu valor, aún tendríamos tu inteligencia y bondad entre nosotros.
Pero no ha sido así.
Tan temprano.
Solo nos queda el dolor y tu memoria: el recuerdo de nuestra juventud compartida, la admiración por tu entereza y el orgullo de haber gozado de tu amistad.
¡Qué la tierra te sea leve, Josemi!
Tus amigas y amigos.
Santander, 31 de octubre de 2012.