La muerte de José Félix, pérdida irreparable para la cooperación c aacut
Medio Cudeyo, 30 de noviembre de 2007
El sistema cántabro y español de cooperación para el desarrollo perdió el sábado 10 de noviembre a uno de sus más denodados promotores, el Director General de Asuntos Europeos y Cooperación al Desarrollo, José Félix García Calleja, que falleció en accidente de tráfico a la edad de 48 años cuando regresaba de un mitin del PSOE, del que era un hiperactivo militante: murió en acto de servicio. Desde la Cátedra COIBA, y junto con sus compañeros de la primera promoción del MICID, nos sumamos al duelo por esta terrible pérdida y queremos transmitir un emocionado abrazo a su esposa, María Ángeles, a su hijo, Marcos, así como a sus colaboradores de la Dirección General, en particular, a las jefas de las oficinas de Asuntos Europeos, Chelo, y de Cooperación al Desarrollo, Elvira.
Vinculado desde su infancia al movimiento asociativo -tenía muy a gala su pertenencia al Grupo Scout de la Bien Aparecida de Santander-, presidió sucesivamente el Consejo de la Juventud de Cantabria y España. Su vocación internacionalista se plasmó políticamente cuando se presentó como independiente en las listas del troskista Partido Socialista de los Trabajadores y luego con la incorporación al movimiento anti-OTAN que desembocó en la creación de Izquierda Unida, donde conoció a su mujer, por entonces, Secretaria General de la Unión de Juventudes Comunistas de Cantabria.
Durante nueve años trabajó mano a mano con el eurodiputado Carlos Carnero en Bruselas, con el que se integró, a través de Nueva Izquierda, en el PSOE. Dolores Gorostiaga, como Secretaría General del Partido Socialista de Cantabria, lo llamó al primer gobierno de coalición PSC-PRC, para llevar los temas europeos y la cooperación al desarrollo desde la Consejería de Relaciones Institucionales, cargo en el que le renovó, ahora desde la Consejería de Empleo y Bienestar Social, donde realizaba una labor incansable de incidencia interna en los temas de inmigración, que logró se concretara con la -esperamos que inminente- Oficina de Inmigración.
Desde su responsabilidad consiguió poner al sistema cántabro de cooperación en el mapa de España. Incrementó la AOD, que pasó de menos de 2 millones de en 2002 a los cerca de 6 que se han presupuestado para 2008. Con la Universidad de Cantabria creó el Aula de Cooperación y convenció al equipo rectoral de la necesidad de contar con un Instituto de Cooperación, que nació como Cátedra de Cooperación Internacional y con Iberoamérica. Activó las ayudas para acelerar los trabajos de recuperación de la Finca del Marqués de Valdecilla en Medio Cudeyo, donde impulsó la primera sede temática de Cursos de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Universidad de Cantabria. Su apoyo al Master Iberoamericano en Cooperación Internacional y Desarrollo con la financiación de becas en prácticas desbordó literalmente a las OTC de la AECI, obteniendo el programa de becas que concertó con la Fundación Carolina un éxito inmediato. Por último, y esto es lo más importante, consiguió aprobar, con el consenso de todos los grupos del Parlamento de Cantabria, la Ley Cántabra de Cooperación al Desarrollo, que establece la arquitectura a cuyo desarrollo estaba actualmente entregado: el Consejo Cántabro de Cooperación, el Fondo Cantabria Coopera y el Plan Director de la Cooperación Cántabra 2008-2011. Como consecuencia de todo ello, Cantabria había sido elegida por la DGPOLDE como región piloto para el diseño del mapa de la cooperación española. En la actualidad, preparaba un plan para el lanzamiento del Fondo Cantabria Coopera entre las empresas y los ayuntamientos de Cantabria, y un nuevo viaje a África para ultimar la concreción de los países prioritarios del Plan.
Jose Félix creía en lo que hacía (además de militante del PSOE era socio de ARCA y de ACSUR) y tenía una disposición abierta, empática y proactiva que, junto a su carisma, dinamismo y simpatía personales, serán valores muy difíciles de sustituir. Como político elevó, con su calidad humana y su concepción genuina del juego democrático, la condición de profesional de la política a la categoría del verdadero servicio público. El mejor homenaje que podemos tributarle es continuar desarrollando toda la estructura institucional que dejó diseñada y, como acostumbraba a decir, seguir adelante pensando que es posible alcanzar todo aquello en lo que de verdad creas. Gracias José Félix por tu intuición y vitalidad. Gracias por tu permanente sonrisa y gracias por insistir en que la utopía si no es el fin, al menos nos sitúa en la buena dirección. Gracias jefe, gracias compañero y gracias amigo.
Cátedra de Cooperación Internacional
y con Iberoamérica.